

Es una de las técnicas básicas en podología mediante la cual cortamos y limamos las uñas y eliminamos los helomas (callos) y durezas presentes en la piel de forma mecánica e indolora.
Es un virus que suele contagiarse en lugares húmedos. Se realizan diferentes tratamientos dependiendo de la lesión (químico, quirúrgico, crioterapia) Por eso se recomienda acudir cuanto antes al podólogo.
Valoramos el tratamiento que mejor se adapte según las características del paciente en infecciones como el pie de atleta o la Onicomicosis (hongos en las uñas).
Según el grado en que se encuentre ofrecemos un tratamiento conservador (reeducación ungueal) y optando finalmente por un tratamiento quirúrgico en los casos más graves.
Se produce una hipertrofia de la lámina ungueal que se ve alterada. La etiología se debe a trastornos circulatorios, diabetes, artritis, se ve con más frecuencia en personas ancianas. Según el estado de la lesión se valorará si el paciente necesita un tratamiento conservador o quirúrgico.

El estudio biomecánico de la marcha o pisada, consiste en el análisis del pie en posición estática y dinámica así como su relación con otras estructuras como la rodilla, la cadera o la columna. Realizando un correcto estudio de la marcha podemos prevenir la aparición de lesiones musculares y osteoarticulares, también nos sirve para la evaluación pre y post tratamiento de diversas patologías: después de la realización de una cirugía, o después de un proceso de rehabilitación, fascitis, HAV o juanetes, pies planos, pies cavos, tendinopatias, neuroma de Morton, metatarsalgias…

Es una patología que se presenta en personas con diabetes en forma de heridas infectadas, pérdida de sensibilidad y la frecuente aparición de úlceras. Los altos niveles de azúcar en sangre causan problemas de circulación (isquemia) en piernas y pies, además de daños en los nervios de estas zonas del cuerpo. Debido a esta pérdida neurosensorial, con frecuencia pequeñas heridas en los pies pasan desapercibidas al paciente, que, debido al riego sanguíneo deficiente, se infectan con mucha facilidad. Cuando se produce una fractura ósea y se infecta el hueso, hablamos de un caso de pie de Charcot, mientras que en las heridas que comienzan con una infección cutánea hablamos de pie diabético en general. Algunas de estas heridas se convierten en úlceras graves que requieren la atención urgente de un médico.
Cuando se presenta un caso de pie diabético, el médico debe evaluar la gravedad del daño en el riego sanguíneo, ya que es posible que sea necesaria, además de una cura para la úlcera, una intervención para revascularizar el pie del paciente, a fin de reducir el riesgo de que este evento se repita.

En muchas ocasiones, obviamos elementos que son fundamentales para lograr un mayor rendimiento de la actividad física. Si nuestra pisada no es adecuada no solo repercute a nuestros pies, sino a todo nuestro cuerpo. Si cuidamos nuestra pisada, lo más probable es que podamos disfrutar durante toda la vida de manera saludable del deporte. Para cuidar la pisada de nuestros pacientes disponemos de la más alta tecnología para diagnosticar con precisión si la forma de pisar de un deportista puede tener relación con una lesión presente o futura. Lo ideal es realizar un estudio biomecánico previo a la aparición de la lesión.

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